Coronavirus
- Mexican Port
- 17 ago 2021
- 6 Min. de lectura
¿Por qué ha sido tan lento el esfuerzo por descubrir el origen del virus? No es por la ciencia, sino por la política"

Especialista en temas científicos relacionados con la ecología y la evolución, Quammen publicó en 2012 el libro "Derrame: las infecciones animales y la próxima pandemia humana" ("Spillover: Animal Infections and the Next Human Pandemic").
Para escribirlo, se reunió con expertos en enfermedades infecciosas, quienes le advirtieron que los humanos enfrentaban la amenaza de una pandemia producida por un virus.
Su investigación mostró que ese nuevo virus posiblemente vendría de un murciélago, que sería quizás un coronavirus y que el contagio podría comenzar en uno de los mercados húmedos como los que hay en China.
Cuando surgió la pandemia de covid-19 muchos consideraron a Quammen un visionario, pero él dice que lo único que hizo fue escuchar con atención a los expertos.
En entrevista, Quammen reflexiona sobre los retos y aprendizajes que ha significado el coronavirus y da una mirada al inevitable riesgo de que volvamos a estar amenazados por un virus de origen animal.
Quammen es uno de los invitados a la edición digital del Hay Festival Cartagena 2021. Conversará en directo con el periodista Pablo Correa el 29 de enero a las 17h GMT.

A un año del comienzo de la pandemia, ¿cuál es su balance de lo que ha ocurrido?
Gran parte de lo que ha ocurrido ha sido muy predecible y parte ha sido impredecible.
Lo más predecible es el hecho de que un nuevo virus saliera de un animal salvaje, contagiara a los humanos y se propagara en una pandemia. De hecho, que sucediera en China también era predecible.
"Lo que estoy observando con humanos en confinamiento no es muy distinto a los loros enjaulados a los que vi sacarse las plumas"
Lo que era impredecible es cuán poco preparados estarían los gobiernos del mundo para lidiar con la pandemia, en particular Estados Unidos, pero también otros países que han hecho un trabajo terrible al tratar de contenerla y proteger a su gente.
Esa es la parte que más me ha sorprendido y, creo, la más sorprendente y más frustrante para los científicos que trabajan en salud pública que fueron mis fuentes hace 10 años cuando estaba investigando para mi libro.
Así que tenemos la previsibilidad agravada por la sorpresa, y el resultado es una pandemia devastadora.
¿Por qué los gobiernos estaban tan mal preparados si sabíamos que algo así podría ocurrir? Uno pensaría que algo que causa tanto impacto para las vidas y la economía debería ser una prioridad.
Sí, es lo que uno pensaría.
Creo que la razón por la que los gobiernos no estaban preparados es que los líderes de los gobiernos fueron cínicos y se preocuparon por sus propias carreras. No creo que fueran ignorantes. No creo que hayan dejado de escuchar las advertencias que venían de los científicos y del personal de salud pública.
Creo que los escucharon, pero luego dijeron: "bueno, ¿puede decirme cuándo ocurrirá esta pandemia? ¿Va a suceder en los próximos dos años? ¿Va a suceder antes de las próximas elecciones? ¿Quieren que gaste US$20.000 millones para algo que puede que no ocurra de aquí a las próximas elecciones?".
Son cálculos cínicos.

Usted ha insistido en que la única manera de evitar una futura pandemia es que cambiemos nuestros hábitos de consumo. A lo largo de este año, ¿ha visto alguna señal de que algo puede estar cambiando en nuestro comportamiento como sociedad?
He visto algunas señales de cambio de comportamiento, es decir, se han enfermado y han muerto tantas personas que solo los más tercos y los más ignorantes podrían ignorarlo.
Mucha gente se ha dado cuenta de que la cooperación comunitaria y la preocupación por otras personas es parte de la solución, y eso se traduce en distanciamiento social, usar máscaras, hacer esas cosas básicas que ralentizan la transmisión del virus.
Muchas personas en todo el mundo están tomando esas medidas, en algunos casos porque los gobiernos lo han ordenado, pero en muchos otros porque la gente se da cuenta de que es importante.
Ese es un cambio que millones de personas han estado haciendo para protegerse no solo a sí mismas y a su familia, sino también a sus comunidades.
Infortunadamente, millones de personas están diciendo: "no creo en esto, no creo que sea real. Estoy ignorando la evidencia porque puedo encontrar mi propia realidad en internet. Y no voy a hacer nada por mi vecino. No voy a hacer nada por mi comunidad. Solo actuaré en mi nombre y en el de mi familia".
Así que hay una gran disparidad. Existe una gran división en términos de si esto ha traído cambios en nuestro comportamiento.
Y luego está el asunto de nuestras perturbaciones al mundo natural, extrayendo recursos del mundo natural.
A medida que extraemos recursos, atraemos virus hacia nosotros, porque el mundo natural está lleno de virus.
Todos los animales salvajes, la gran diversidad de animales salvajes que viven en nuestros diversos ecosistemas son portadores de virus.
Y a medida que destruimos ecosistemas y extraemos madera, animales, minerales, trayendo esos recursos hacia nosotros, traemos nuevos virus hacia nosotros.
No veo mucha evidencia de que el alcance de nuestra disrupción esté cambiando.
El alcance de nuestra disrupción refleja el tamaño de nuestra población y la escala de nuestro consumo, y en este momento no veo ninguna medida seria para que eso cambie.
Pero tenemos que seguir, tenemos que seguir hablando, tenemos que seguir explicando. Tenemos que seguir instando a la gente. Aún es posible que de esto puedan surgir cambios importantes.

¿Es posible evitar una próxima pandemia o la pregunta es simplemente cuándo ocurrirá?
La pregunta no es si enfrentaremos una nueva amenaza de pandemia, la pregunta es cuándo.
Hay diferentes etapas en estos eventos.
Está el derrame (spillover), que es cuando un nuevo virus, un nuevo patógeno, pasa de su huésped no humano a su primer ser humano.
Si ese derrame se convierte en un brote, lo que significa que pasa de un humano a otro y enferma a una docena o dos docenas o tres docenas de personas, lo llamamos brote.
Si un brote se propaga por todo un país, lo llamamos epidemia. Si llega a los aeropuertos y se propaga por todo el mundo, lo llamamos pandemia.
Así que creo que es inevitable que haya más derrames, nuevos virus que salgan de animales salvajes y que lleguen a los humanos, y que haya más brotes, una docena, dos docenas, tal vez 100 personas afectadas en alguna parte remota del mundo.
Lo que podemos hacer es evitar que los brotes se conviertan en epidemias y evitar que las epidemias se conviertan en pandemias. Tenemos la ciencia. Tenemos las medidas de salud pública.
Si tenemos la voluntad política y la cooperación comunitaria y configuramos estructuras y sistemas para detectar derrames y detectar brotes tempranos y luego controlarlos, posiblemente podamos evitar que el próximo brote se convierta en una pandemia.
Entre esas medidas para evitar una pandemia, ¿cuáles serían las prioritarias?
Primero que todo necesitamos apoyar la ciencia, necesitamos apoyar la investigación científica con dinero y necesitamos educar a nuestros hijos para que comprendan la ciencia y confíen en ella. Necesitamos trabajar para eliminar la negación de la ciencia.
En segundo lugar, medidas de salud pública. Crear sistemas de salud pública para que los brotes puedan ser controlados y eso significa no solo sistemas nacionales, sino sistemas coordinados internacionalmente, redes globales de vigilancia para nuevos virus que pasan a los humanos o para el descubrimiento de virus peligrosos antes de que pasen a los humanos.
Descubrimiento, vigilancia y respuesta para que cuando un nuevo virus pase a los seres humanos y provoque un brote, haya una respuesta que viaje por el mundo tan rápido como la electricidad.
Y que se activen medidas que involucren cooperación internacional para contener ese brote, para crear vacunas, terapias adecuadas, pruebas de diagnóstico rápido y para mover recursos adonde se necesiten.
Se requiere coordinación global y para eso necesitamos acuerdos globales, organizaciones globales en la transferencia global de información y otras formas de recursos.

Con esta pandemia quedó demostrado que es posible desarrollar vacunas en cuestión de meses. ¿Cree que esto nos da más confianza para enfrentar futuras pandemias?
Los científicos y las compañías farmacéuticas han producido vacunas con una rapidez asombrosa y admirable.
Y mientras tanto, cuántos cientos de miles de personas han muerto en todo el mundo. Más de 300 mil solo en Estados Unidos. Eso es una cifra horrible. Es inaceptable.
No podemos felicitarnos por haber creado vacunas si al mismo tiempo hemos perdido cientos de miles de personas.
La lección es que podemos producir vacunas rápidamente, pero tenemos que hacerlo más rápido. Necesitamos tener plataformas de vacunas, es decir, estructuras generales de vacunas que se puedan adaptar rápidamente a un nuevo coronavirus o a un nuevo virus de algún otro tipo.
Tuvimos algo de eso en este caso y nos ayudó. Pero necesitamos más.
Todas estas son cosas que podríamos haber hecho antes y tenemos que hacer ahora.
Entonces, en lugar de sentirnos demasiado confiados, creo que simplemente deberíamos sentirnos seguros de que podemos responder, de que podemos controlar estas cosas y debemos hacerlo mejor la próxima vez.









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